Abarca mundos, pero nunca intentes abarcarme,

almaceno tu palabrería más ruidosa con sólo mirarte.

Walt Whitman.

lunes, 20 de abril de 2009

Como el viento

Tenía los ojos grandes y brillantes. Llenos de tristeza. Presos en el infinito. Siempre cerca de las ventanas, aspirando la brisa de la libertad, soñando con volver a ver las estrellas. La niña pequeña la observaba sentada en las escaleras, sin comprender por qué no escapaba, por qué no huía de aquella prisión de puertas abiertas.
Se sentía sola. Muy sola. Allí nadie podía comprenderla, ella no pertenecía a aquel sitio. Pero no escapaba, porque sabía que allí a dónde pertenecía no la aceptarían. Su soledad y su miedo al rechazo eran para ella una prisión aún más impenetrable.
La pequeña se acercó a la ventana y se arrodilló a su lado. La miró a los ojos y la acarició entre las orejas.
¿Qué te pasa gatita de ojos tristes?


Ya he vuelto :)

6 comentarios:

Dara Scully dijo...

La niña sabía comprenderla, sabía leerla y escribir su compañía. Solo tenía que mirarla a los ojos y verse dentro.


Bienvenida :)

seykozz dijo...

joer con gatitos!! jajaja te reto a una historia de perritos!!! mejor dicho de carlinos!!! jajjaja


besossssssss de regreso!!

Sheena dijo...

Los gatos me producen alergia ¬¬

Pero el texto no (xD) sigues tan genial como siempre

Besos!

Noviembre dijo...

A veces solo los niños son capaces de ver la auténtica realidad, o de comprenderla.

Que buena noticia que hayas vuelto :)

aLba (*) dijo...

poca gente nos comprende realmente..

Francisco Javier DC dijo...

Quién fuera gato¡¡

besos