Abarca mundos, pero nunca intentes abarcarme,

almaceno tu palabrería más ruidosa con sólo mirarte.

Walt Whitman.

martes, 10 de febrero de 2009

Ruido de escarcha

Suena a escarcha, a magia, a tiempos de verdad... Él me lo enseñó, me enseñó a apreciar hasta la última imperfección, que según él componían la perfección de aquello que no podía ser escuchado de cualquier manera, a vibrar con cada acorde, a sentir cada solo, a saborear cada tema... Viejos ídolos rompían guitarras, grandes genios componían himnos, enormes músicos hacían historia. Desde The Ox hasta Angie, todos eran especiales. La música era su vida, le brillaban los ojos cada vez que hablaba de su colección de vinilos, de Woodstock, de su guitarra, que para él significaba más que la mayoría de las personas. Era de otra época, alguien se había equivocado al traerle a ésta... Hablaba, andaba y hasta respiraba como una estrella de rock de los sesenta. Era una persona muy especial, un espíritu libre, un pájaro sin alas, un tocadiscos sin aguja, una guitarra sin cuerdas... necesitaba la música cómo el aire y se ahogaba en este barriucho sinsalida, yo lo sabía y nadie más. Cantaba lo que era incapaz de decir, lo descomponía en acordes entremezclados con los versos que contenían la angustia de sus sueños imposibles. Cada vez que subía al escenario se olvidaba de quién era, de dónde estaba y qué hacía, porque se convertía en pura música, que su guitarra hacía fluir, que su mirada hacía sentir... su carisma invadía el espacio que inundaba su sonido, haciendo girar el mundo, vibrar a la gente y sonreir a quiénes le conocíamos.

Rock & Roll para ser libres, como el viento.

2 comentarios:

Dara Scully dijo...

Yo ya no tengo solución, se que te echaré de menos...


Un miau rock&roll

raudo Renaldo dijo...

el rocanroll es el sueño de las piedras, viva el rocanrol